miércoles, 28 de noviembre de 2007

Amigo mio... si la vieras...

Amigo mío
Si la vieras no me creerías…
Es tan blanca como el marfil
O como esta hoja en que te escribo
Parece una flor de jazmín
Se quiebra suave como el llanto
De la lluvia en la madrugada
Y su fragilidad es tan sublime
Que estoy casi seguro que ella no es de aquí

Ja! Si la vieras me dirías
"Que suerte tienen los tontos"

Sus ojos son las noches mas iluminadas
Puedo ver el cielo desde sus pupilas
Y fijar la luna en su iris
Jugar a fundar figuras en sus parpados
Y a desnudar la maravilla de las estrellas
En sus brillantes astros

Es que si la vieras…
Amigo mío, que feliz estoy de ser un tonto…

¿Alguna vez has tenido la oportunidad de acariciar la aurora?
¿O de tomar entre tus manos un trozo de nube?
¿O más allá de cualquier ilusión, tener la ilusión?
O si solo la vieras caminar…

Te lo voy a resumir así…

Despierto y asomado por la ventana,
La aurora se ha recostado en la cama
Como el primer rayo violeta más delicado del sol.
Y el aire que circunda la habitación
Se ha transformado en un picacho de nube
Azul y tan dulce… que dan ganas de morderle…
Y sabes… me sonrío cada vez que la veo
Se me llena el alma de nada
Una nada tan densa y completa
Que lo es todo…

Ay! Amigo…
Estoy llevado, pero que feliz estoy

Ella tiene el cabello más hermoso que existiera
Y los rizos más sutiles y delicados
Es que si vieras cuando el viento arremete contra ella
Pareciera que jugara a
"Quien se lleve más aromas de su cabellera"
Para después esparcirlo por la ciudad
Y traerme a pocos ese recuerdo de su aroma
Cuando ella no está

Pero amigo mío…
Que triste es cuando ella me falta…

Nada de esto se hace realidad
Todo es oscuro y se siente soledad
Si su boca me acompañaba antes
Ahora me resguarda un vago recuerdo de su aliento
Y mis labios como un sediento
Se quebrantan a falta de su humedad

Amigo, amigo, amigo…
Cuanto duele esta alegría

En verdad que daría mi ultima sonrisa
Y vendería mis pocas pertenencias
Por verla solo un día
Me apuntaría a cualquier locura
Por lograr una sola noche bajo su luna
Y si esto fuera poco
Me prestaría como asiento a un gordo
Con tal de llegar hasta donde ella este

Aunque bueno… llegaría a un acuerdo con el gordo
Con tal de no sufrir una lesión
Pero si es necesario aceptaría la opción

Ay! Amigo mío…
Este amor es tan loco e intenso
Que mírame aquí… tratando de concluir
Y las palabras salen y salen
Y cada vez tengo algo más por resumir

Pero amigo mío
No quiero ser aburridor ni extenso
Y si te pudiera decir en un verso que encontré
Seria difícil, mas citaría que
Nunca en algún momento busque enamorarme
Jamás anhele la alegría y tampoco la soledad
Pero dime tú
Quien no se deja envenenar
Del amor
Cuando está revestido
De todo lo que alguna vez, se pudo soñar.

"Más en ella está guardada la grandeza del que sueña
Que una mañana en su cama Dios estará hecho mujer"
Hubo un tiempo que dormí entre tinieblas,
Hasta que llego tu luz a mi vida…

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Unocia y el mar (Decide morir)

Unocia y el Mar

 

Esa mañana Unocia no quiso levantarse de la cama, no quiso sino dormir y mantener los ojos cerrados. Soñaba con caballitos encolicrespados y que era una Sirena que se mezclaba entre las algas y las estrellas del mar.

 

Esa mañana Unocia decidió que su vida era dormir, y entre las nubes olvido que no tenía alas, mas aun así flotaba cual un suspiro desde el centro del corazón, olvido que no tocaba el suelo y levitaba entre las manos de Dios. Sus dedos eran suaves esperanzas de un mañana, sus cabellos las ultimas líneas del camino al infinito, sus delicadas sonrisas y suaves curvas el rayo de cada mañana… Unocia esa mañana decidió no despertar…

 

A la espera de un mañana Unocia se despidió de mamá frente la puerta de su casa. Y recordó que era una sirena que flotaba entre la mar, y recordó que era un ángel que no necesitaba de alas ni cielo para volar… ella… simplemente tomo un metal frío y lo clavo en su corazón.

 

Esa tarde, aun yacía en cama cuando el doctor vino a su herida mirar, el océano corría entre sus aberturas, y se veían ríos ardientes de soledad, la sangre no pasaba por ningún lugar, uno que otro delfín saltaba entre los pliegues de su herida mortal. Su corazón estaba abierto en dos, y sus senos hacían del paisaje una obra de oscurantismo y ansiedad. Unocia esa mañana decidió que ya no era ni el cielo, ni el sol y menos el mar, Unocia esa mañana encontró dentro suyo un ser que dormía en soledad.

 

Al pasar la noche, a eso de las no se que lunas nocturnas, nuestra pequeña se convirtió en una esperanza, mamá besaba sus ojos y acariciaba su blanca piel.

 

Frío, frío, decía el viento contra la ventana

Solo, solo, miraba la luna desde las ramas

Triste, triste, repetían las nubes grises de la desesperanza

Adiós, adiós, un viejo amor…

Adiós, adiós, un cansado corazón

Adiós, adiós, Unocia adiós…

 

MUERE!!! Y despertó Unocia asustada en su cama, rodeada de humedad la piel y la cara, sus manos bañadas en sudor, claro y tibio cual brizna en el verano. Toco su pecho y miro debajo de su pijama, su pecho estaba agitado y ninguna marca abarcaba su cuerpo, solo esa marca de verse distante de la utopía.

 

Se recostó de nuevo en su almohada, asustada y consternada, sus manos sobre su vientre y el eco del grito que oyó antes de despertar (MUERE!!!) le retumbaban en la cabeza. Las hojas se agitaban lentamente fuera de su ventana, el viento zumbaba sin mencionar palabra alguna y el sol chocaba fuerte contra su cobertor.

 

Deslizo sus manos lentamente hasta su pecho y cerro los ojos, y al callar el viento, el calor y el árbol de la calle, vio un bosque blanco, un hombre de negro bajando a un agujero un cajón en forma de ataúd…

 

Quiso volver a abrir los ojos y miro a su alrededor, estaba sola, estaba vacía, estaba con ella misma… su corazón lo sepultó la esperanza y su deseo se volvió una amenaza, sus manos eran finas dagas que atravesaban el metal mas grueso y compacto del mundo, su vida una herida, su sonrisa el dolor, su piel una ofensa, su existencia la desgracia… Unocia… decidió morir…

 

Esa mañana Unocia soñó con sirenas y caballitos de mar, era un ángel ahogado en el océano, era una paloma que nació sin alas… era el amor sin alma.

 

"Sí, tu amor me hace feliz, pero me hace daño para vivir, por ello, prefiero vivir infeliz toda la vida sin amarte"