Quédate quieta… allí… así…
Quédate inmóvil… distante… vacía…
Quédate lloviendo en la sonrisa
De cada mañana, de cada noche…
Detente cuando quieras pensar en mí…
Quédate sentada frente al espejo
No temas… no eres tú…
Es solo un poco de la edad que nunca aceptamos…
Quédate a solas dormida en la cama
Abraza tu almohada y dobla las piernas…
Es solo un poco de la soledad que buscaste soñar…
Quédate esperando frente al árbol que se deshoja en otoño
Sus colores naranja y las ramas café
Tienen al menos un poco más de vida que esta espera…
Detente antes de entrar a casa y mira alrededor
Hay un aroma a cenizas y alcohol
Con otro poco de sudor y a eso que huele el dolor
Ahora… ya que pudiste “caminar”…
Vete tan lentamente como el viento te supo traer
Vete, así nunca hayas llegado
Vete por ese camino en el cual ese mes te trajo
Ve que el tren está por partir y la tarde por caer…
Y tú, esa pequeña imagen que queda tras la bruma y el humo de los vagones
Dime que harás… te quedas o te vas…
Dime que harás… te arriesgas o prefieres escapar…
Y dime que hacer… acercarme o perderte otra vez…
Y mientras sonríes…
Quédate quieta en el marco de mis ojos
Jugueteando junto el árbol de mis memorias
Hasta que decidas oírme y aceptar sentarte junto a mí.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)